A pesar de las connotaciones modernas de la muerte como maldad, Hades tenía en realidad un carácter más altruista en la mitología. A menudo se le retrataba más como pasivo que como malvado: su papel era a menudo mantener un relativo equilibrio. Hades reinaba sobre los muertos, con la ayuda de otros sobre los que tenía completa autoridad. Prohibió estrictamente a sus súbditos abandonar sus dominios y se enfurecía bastante cuando alguien lo intentaba, o si alguien trataba de robar almas de su reino. Era igualmente terrible para quien intentaba engañar a la muerte o cruzarla, como descubrieron desgraciadamente Sísifo y Piríto. El símbolo de poder de Hades es el Yelmo de Oscuridad, el cual le permite volverse invisible y fundirse con las sombras, no ser tocado, visto o escuchado, e irradiar miedo tan intenso que puede hacer que una persona se vuelva loca o que su corazón se detenga.